La importancia de llamarse… Anthony Shore

 

En toda historia de una empresa o de un producto, existe un momento en el que lo único importante es el nombre.

Y es que no saber cómo se llama nuestra idea, producto, empresa, servicio… crea mucha desazón y ansiedad. 

Recurrir a un profesional de branding tampoco ayuda.

Una vez acordado el coste (que sea cual sea, siempre parece excesivo), decir que has de invertir varias semanas en tener lista una buena presentación de nombres y que se requiere un procedimiento metodológico riguroso, no siempre es fácil de digerir…¿Un nombre? ¿Quién no ha puesto un nombre alguna vez?

De este modo, las más de las veces, se decide ahorrar el trámite y llamarlo con el primer nombre que se nos ocurra.

La cosa puede salir bien a la primera (incluyendo la posibilidad de registro), pero si nos equivocamos en lo que para muchos autores de marketing y branding es “la decisión” por excelencia, llegamos normalmente a un punto de no retorno.

Con un nombre que juega con el adversario porque se parece demasiado, no se recuerda porque, por ejemplo, es impronunciable, o tiene connotaciones negativas, la alternativa casi siempre es gastarse mucho dinero.  Y después, cambiar de nombre, aunque no imposible, siempre es complicado.

Pero si, por el contrario, decidimos subcontratar esta tarea ¿Qué es exactamente lo que tenemos que buscar y contratar? Y ¿qué es lo que gana la empresa en manos de un profesional?

Para hablar precisamente de naming, contamos con un gran especialista: Anthony Shore. Anthony ha trabajado para más de 200 empresas creando más de un centenar de nombres de marca. Antes de montar su propia consultoría Operative Words, fue el Global Director of Naming & Writing en Landor. Desde allí dirigió la creación del nombre Accenture, probablemente el esfuerzo de naming más amplio de la historia.

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