Branding personal para la economía colaborativa. Humano, eficaz y transparente

“Me levanté pensando que necesitaba dar un vuelco a mi vida. No sólo porque recientemente me han despedido y he pasado a formar parte de esa larga lista de personas que, de momento, se ha quedado fuera del sistema laboral y tienen que recomponerse por dentro para seguir adelante, sino también porque hoy, mirando el calendario, he vuelto a tomar conciencia de lo deprisa que pasa el tiempo y de lo fácil que es quedarse sin cumplir aquello que más deseamos. ¿Quién no se ha dado cuenta de que nos pasamos la vida entera anhelando y posponiendo, pensando que no es el mejor momento y que ya llegarán tiempos mejores? Pero la realidad es que los sueños por si sólos es raro que lleguen, casi siempre hay que empujarlos un poquito. Darles forma. Atreverse. Tomar decisiones. Recuerdo que cuando comencé a trabajar y tenía que acometer lo que para mí eran tareas ingentes, uno de los mejores consejos que me dieron fue el de “haz un corte cronológico” y siempre me ha funcionado. A partir de hoy mismo, independientemente de mi pasado, puedo decidir ser quién siempre deseé ser y atreverme a dar forma a aquel proyecto que tanto tiempo llevo posponiendo.

Del mundo actual hay muchas cosas que me gustan, como lo cerca que me siento de las personas que me importan, aunque estén lejos, gracias a todo lo que sucede en el mundo virtual. Me gusta vivir en un país con sol y muchas veces andando por la calle, en la acera de la sombra a partir de mayo, un sinfín de ideas se agolpan en mi cabeza. Ideas sobre cómo mejorar este mundo en el que nos ha tocado vivir. Cómo añadirle esa pizca de humanidad que muchas veces le falta. Ideas de cómo ganarme la vida de otra manera, sin pisar, sin explotar, con humildad, con generosidad, sin competir, sólo a la búsqueda de la mejor versión de mí mismo. No hacerlo sería una lástima; no sacar el máximo provecho a este viaje de sentido único sería desperdiciar la oportunidad de escribir mi propia historia.

Todo eso rondaba por mi cabeza esta mañana cuando tomé una decisión. Dejar de una vez por todas de ser espectador, y puesto a escoger un papel para mi vida, convertirme en el protagonista y autor de este largometraje. Antes de que fuera demasiado tarde, de que los días, los meses y los años pasaran deslizándose casi para desvanecerse y desaparecer, quería dar salida a ese runrún que hace tiempo me rondaba en la cabeza.

Instintivamente hay cosas que no quiero hacer. No quiero ser una pieza más del engranaje de un sistema que nos lleva a producir cosas que en realidad no necesitamos para desecharlas cada vez más rápidamente y generar esa ingente cantidad de basura que flota en nuestros océanos y ocasiona todo tipo de efectos indeseados. He leído recientemente que en los últimos 50 años hemos consumido más que todas las generaciones pasadas juntas y lo que es aún más terrible; nuestros hábitos y rutinas nos han hecho inconscientes de lo que estamos provocando.

De repente, cómo Descartes en su famoso “Discurso del Método”, empecé a dudar de todo. Percibí con claridad el sinsentido de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Kilómetros de asfalto roto; toneladas de vehículos aparcados la mayor parte del día; millones de personas viviendo en enormes bloques sin hablarse los unos con los otros, atesorando en silencio multitud de bienes inútiles en cada uno de los pisos. Podría seguir hasta el infinito. Así comencé a pensar que hoy las oportunidades están aquí, en enfocarse primero en crear un mundo mejor, más humano, eficaz y transparente. Un mundo en el que se pueden crear negocios, no depredadores e inhumanos sino en respuesta a lo que el mundo necesita y a lo que tú puedes aportar.”

Este podría ser el monólogo de un futuro emprendedor de la economía colaborativa.  El instante decisivo: ese momento en el que miras el mundo con nuevos ojos y te haces muchas preguntas que son el motor de una decisión vital. Y que además suelen ir acompañados de muchas dudas e inseguridades: ¿cómo emprender para implementar la opción de crear un mundo mejor?, ¿cómo ir a favor de los sentimientos de una creciente comunidad que quiere conseguir un mundo más humano, eficaz y transparente en tu negocio?, ¿cómo romper las barreras elitistas y jerárquicas y promover otra manera de hacer negocio?... Y por otro lado,¿es la mejor opción para mi?, ¿soy lo suficientemente bueno para sacarla adelante?, ¿en qué soy verdaderamente bueno?, ¿qué me ha estado frenando y aun me frena todo este tiempo?, ¿qué es lo que me motiva de verdad?, ¿qué es lo que mueve?, ¿a qué no querría renunciar?, ¿qué tipo de persona soy? Y sabiendo cómo soy, ¿cuál es mi emprendimiento ideal? Y sobre todo, ¿cómo empiezo?.

A todas éstas y a muchas más preguntas intentaremos ayudaros a responder en nuestro próximo “Taller de branding personal para la economía colaborativa” que se celebrará en la Central de Diseño-Dimad (Matadero) las dos primeras semanas de junio. Para más información y para registrarse clicka aquí. ¡Te esperamos!

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