10 momentos en los que necesitarás una consultora de branding

 

Uno de los motivos que me mueve a escribir y a alimentar este blog es el levantar poco a poco el oscuro velo que normalmente recubre esta actividad. Si no has vivido de cerca la creación o el cambio de una marca, es muy probable que no sepas en qué momento podemos aportar valor a tu negocio. Este sería un resumen de las situaciones más corrientes:

1. Cuando se ha creado una nueva empresa o un nuevo producto.

Porque en el mundo en el que vivimos casi nunca es suficiente tener un producto muy bueno o hacer algo muy bien. Seas del sector que seas, y mientras nos vamos inventando una nueva realidad en la que ya no hará falta competir, tendrás que hacerte un hueco para lograr la atención del cliente, para significar algo relevante para él. Que tu cliente sepa desde el inicio quién eres, cómo te expresas y qué has venido a contar al mundo que otros no cuentan, es el primer paso para empezar a lograr un huequito en su mente y corazón. Aunque estés inventando una nueva categoría, es necesario destilar tu esencia, interiorizarla bien y transmitirla con todos los medios a tu alcance.

2. Cuando se decide invertir en marca.

Y si cuando creaste tu empresa, decidiste ahorrarte unos duros en los momentos iniciales en que sobran gastos y faltan recursos, siempre podrás recurrir a una consultora de branding más tarde, cuando tu negocio empieza a ser rentable y te es necesario “pisar más fuerte”. De hecho, como ya comenté en un post anterior, casi siempre es el momento de la reinvención el que suele ser más crítico, porque la empresa necesita definir bien su estrategia de identidad y refinar los puntos de contacto con sus públicos de interés para crear la experiencia deseada.

3. Cuando una persona quiere cambiar de realidad profesional.

Es el momento de invertir tiempo y energía para descubrir quién eres, para crecer sobre tus fortalezas, para identificar tus valores y definir cuál es la medida de tu éxito y empezar a vivir una vida laboral que te haga crecer. Los que me conocen, saben que creo que una vida laboral plena pasa por crecer sobre tus fortalezas, deslizarse por la pendiente en vez de subir cuestas arriba. Desarrollar el talento natural en vez de forzarnos a ser buenos en algo que nos cuesta o nos aburre mucho.

4. Cuando el nombre o el logo o el estilo visual no ayudan.

Hay veces que una elección precipitada de nombre, logo o estilo visual son una pesada carga para el avance de la empresa o un enorme desembolso publicitario para comunicar lo que no se percibe a primera vista. Ser consciente de que una idea poderosa debe identificarse bien y transmitirse en el tono y lenguaje visual adecuado puede ser el primer paso para empezar a hablar con una consultora de branding.

5. Cuando voy a entrar en nuevos mercados más exigentes.

Cuando se desea entrar en nuevos mercados, se debe tener en cuenta cuál es el entorno competitivo no sólo a nivel de producto sino también de marca. El mercado inglés o el alemán, por ejemplo, es mucho más exigente y competitivo en este ámbito. Ninguna marca debe plantearse competir aquí sin pasar por manos profesionales para generar el look&feel y los mensajes correctos.

6. Cuando no soy lo que dice que soy.

Es un caso claro de empezar un proyecto de branding, el famoso gap entre identidad e imagen. Si lo que queremos ser, aquello en lo que creemos o cómo somos o no se percibe correctamente, es un claro momento para invertir en branding.

7. Cuando falta cultura de marca.

Una de las consecuencias del crecimiento de las empresas, es la progresiva desconexión con el discurso que la creó.  El emprendedor ya no está muy presente y los procesos y la burocracia interna acaban haciendo olvidar la importancia de vivir el discurso internamente y transmitirlo correctamente al exterior. Volver a recuperar la ilusión de construir una marca entre todos a veces requiere un largo proceso de cambio cultural dentro de la empresa.

8. Cuando se necesita ordenar y sistematizar.

Otro motivo para solicitar ayuda profesional es recuperar la consistencia cuando se ha crecido de forma desestructurada o desorganizada. Estudiar cuál es el modelo idóneo de arquitectura de marca para la estrategia de la compañía o bien ordenar y sistematizar tus desarrollos en un centro de descarga online.

9. Cuando se quiere emprender para cambiar el mundo.

Si muchas de las cosas que ves no te gustan y quieres emprender para hacer negocios de otra manera, si crees que hay muchas formas de innovar para cambiar a mejor y que lo principal es no perder nunca el sentido de que el beneficio empresarial no debe ponerse nunca por encima del bien común, entonces grasp sin duda es tu consultora de branding.

10. ¿Y después?

Una vez desarrollada toda la estrategia e identidad de marca y realizada su campaña de lanzamiento, queremos seguir ayudándote, convertirnos en el “guardián de la marca”, el que da briefing a las agencias de comunicación, publicidad y recursos humanos si es el caso y ayuda con la gestión diaria y los retos que la marca debe afrontar para que no se desvirtúe. Queremos convertirnos en tu departamento externo de gestión de la marca.  

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